viernes, 25 de septiembre de 2015

Me voy

Yo
ya me voy.
La ola de la ingravidez
atardece
y temo,
temo sujetarme,
poner los pies en el suelo
y dejar de flotar
a mi antojo.
Por eso me voy.

Me voy y cierro la vida
como el que cierra los ojos
ante un precipicio
inmenso,
un absorbente acantilado
silencioso
que grita su nombre
y el de todo aquel
que se asome más allá
de lo profano.

Me voy
para no perder la fe
y seguir creyendo
que aún existe el ser humano,
que no sólo es una alegoría,
un pensamiento trivial
mecido por la ignominia,
sino una energía,
una acción,
una integridad.

Ya me voy
no se de el caso
que me pueda equivocar.

Deciduous man de Frank Picini, ilustrador digital
de New York (USA).

Irresponsable

Declaro irresponsable
a mi sombrero
por ser de paja
y salir volando con el viento,
por incendiarse en pleno vuelo
y caer al agua
confundiéndose con el cieno
que habita en este entresuelo,
enturbiado espacio
entre tu sueño y mi duelo;
irresponsable
por no tener el peso del acero
y fundirse en mi cabeza
cual yelmo
para traspasar la línea fronteriza
con la que estoy en guerra
desde los tiempos de la siembra,
sin recoger cosecha
que llene los graneros
construidos
pensando en el mañana
cuando sentados frente al ocaso
pudiéramos observar
como nuestras manos,
ya cansadas,
se buscaran entre las arrugas
de los que llegan juntos
al final de este trayecto incierto.

¡Qué irresponsable pensamiento
en el interior de este sombrero!

...tan sólo los pájaros se sienten felices
anidando entre los enredos
de mis alborotados cabellos.

Egg head, dibujo de Nathan Ota, Los Ángeles C.A. Estados Unidos.
http://www.nathan-t-ota.blogspot.com.es/




miércoles, 15 de julio de 2015

Esfumarse con el humo

Recojo unas hojas
y confecciono arbolitos sin pradera
en un lugar asfixiante de mis pulmones;
ser jardinera del prêt-à-porter
no me satisface
y diseñar desnudeces con palabras abrigadas
no me quita el frío de estas pasarelas,
de estos pasillos del alma.

Con el profundo perfume de la hierba

transporto manzanas 
y ya no se si quiero morder un blues
o cancelar la tormenta de mañana;
existen fosos llenos de nubes
donde nunca llueve una vida
entre lo humano y la humanidad.

El humo sale de la tierra

tropezando con mis frivolidades,
florecillas que caen dos veces
antes de que el sol se aleje;
dudas y lirios  no dejan de crecer, 
el  firmamento los mece.
Siempre hay más inmensidad tras la inmensidad
esa que yo quisiera alcanzar.

La tarde amenaza venganza

pero yo
ya no estoy aquí.



Vintage Easter Postcard

martes, 30 de junio de 2015

Esclarecer


Alúmbrame,
porque he llegado
con la sombra 
y ya no se 
si soy ciega 
o no quiero ver... 

Ilumíname, 
porque cada noche 
me pregunto: 
¿qué hago aquí?, 
y la luna esclarecida
ya no me sabe mentir.


Ilustración digital de Daria Petrilli, 
Roma (Italia)






lunes, 29 de junio de 2015

Sentires

A cada cual he de ponerlo en su sitio,
como hace una madre 
al recoger el cabello de la rosa,
al ordenar las especias,
al disponer a los esperados comensales 
frente al pezón de su vientre.

A cada cual he de ponerlo en su sitio

porque a veces no se donde los dejo
y aún teniéndolos tan cerca
no son míos ni de nadie.

Sentires desordenados,

sentires descolocados
en el pecho de mis cejas.
Resbalan sobre el hielo 
de este vaso que dejaste 
al parar la frecuencia,
al detener  los sorbos y
las, a penar, etílicas primaveras
que no serán felices en otoño
cuando el color de esta sombra
sea un sonido
en el cristal,
una mínima situación
en la garganta de un día sin comenzar.



Arte digital de Chiara Bautista (México), 
ilustradora conocida cómo Milk  y
residente en Tucson, EEUU.

sábado, 13 de junio de 2015

Excéntrica

Soy rara,
un animal extraño.

Sobrevivo
superficialmente
cultivando cerezas
hijas de un ebrio corazón
y una cabeza cortada.

Cuanto más me alejo,
internamente,
más extinta me percibo.

Las ausencias
son obligaciones por derecho,
singularidades,
ejercicios de la ley
que obedecen a mis exhortos.

Aquellos que no me ven
dudan de mi existencia,
inventan
parafrasean,
colocan a estas mis hijas
etiquetas en sus coletas.

¡Cuanta estupidez!
¡Cuanta hipocresía barata!
¡Cuanta imagen imaginada
viste la ceguera cada mañana! 

Soy rara
y cuanto más extraña
más me reconozco,
más sentido le encuentro
a la tormenta que engendro.

Rarezas,
extravagancias,
inusuales relevancias,
insolencias de un ombligo
de una especie fosilizada.

Soy anómala,
excéntrica
descentrifugada;
¿y tú, 
también desayunas insólitas inflexiones
o sólo un descafeínado de emociones
con un par de tostadas quemadas ?



Ángel con ala rota, pintura de Jaroslaw Kukowski (1972), Polonia.

viernes, 8 de mayo de 2015

Volverá abril

Abril,
has pasado cómo una daga
sobre la piel ingenua de un infante
dejándome seca en el silencio sin lluvia de los que vieron tu luz por vez primera;
no he podido sentarme bajo los brillos que cuelan sus dedos por entre tus ramas
ni he sabido enfrentarme a la materia blanca que soporta este espejo.
Ahora que ya te marchas
y te llevas la sonrisa de los lirios que vivieron de la tierra de mis días,
ahora abril
te volveré a esperar con más deseo,
porque cuanto más tiempo pasa
más amado es tu recuerdo.
Abril,
no te olvides de mí...




Ilustradora Daria Petrilli, Italia.

Poemas suicidas

Mi sombra planea
sobre el eco de los arrabales
que surgen en las axilas
de los poemas enfermos,
malsanos,
insanos
que evitan el mórbido sol
de los jardines de Adonis
y dejan huella infecciosa
en los ventrículos proscritos
que huyen de la mediocridad.

Intuyen estos insalubres afectados

lo que desconocen sus virus,
virginales e invisibles,
patógenos en pos de una liberación
que solo se obtiene con la muerte,
donde ya no existe extrarradio
para construir sus chabolas.

Educandos de la enajenación,

postulantes estigmatizados
por el hierro de la sinrazón,
con razón suficiente 
para  dejar desmesuras
al albedrío de los gatos
que viven sus séptimas vidas.
No están idos 
ni regresados,
tal vez viajan infectados
por el hedor apasionado
del infierno que ignoramos;
tal vez, 
sin sus esputos,
no sería poesía 
la tormenta al mediodía
ni la hipertensión de la lluvia
golpeando esta mejilla.

Suicidas,

mis poemas suicidas,
enfermos de amor amado,
heridos que hieren sus heridas,
impacientes pacientes
en los hospitales de la melancolía.


Ilustración digital de Cyril Rolando, París (Francia).













lunes, 4 de mayo de 2015

Sin sentido

La paciencia no resuelve los conflictos de esta mente,
ni clausura los espacios sin fronteras 
que se han hecho amigos de los sentidos sin sentido.

No hay dominios

ni conocimientos
sólo vacías valijas 
de piel subhumana.

No sentir.
No sentirse ser.
No sentirse ni hombre
ni mujer.
No sentir que se sabe lo que se siente,
no sentirse de este lugar ni de ningún otro.

No sentir ambigüedad,

no sentirse humano ni animal.
No sentir el ego de la supervivencia.
No sentirse 
ni sonido
ni palabra,
ni fuego
ni agua,
no sentirse ni recuerdo.

No sentir
la libertad de la mano,
ni sentirse atrapada.

No sentirse sentada en la línea divisoria,

no sentirse con el muro que divide.

No sentir.

No sentir no carece de sentido.
El sin sentido es creer que no se siente.




Ilustración de Andrew Ferez, residente en Moscú (Rusia).


viernes, 27 de febrero de 2015

Proemio para ópera prima


A turnos con la vida,
en rotaciones anárquicas  
que fluctúan
de sugerencias destiladas 
a estricninas,
dándome la muerte, 
perforando heridas.
Turnos diurnos 
planeando exterminios.
Turnos nocturnos
coleccionando infortunios;
este mecanismo 
percuta balas dormidas
en el dintel de tu puerta.



Tendría que haber empezado
pero este reloj se ha parado...



Puedo escuchar la niebla
arañando la madrugada.
Ya no me oculta nada.
A través de su garganta,
en mi locura, 
siembra su crápula etérea.

Muchachas tristes
a turnos con la vida
se disputan los horarios.
Unas quieren ser principios,
testigos de un homicidio 
viviendo en edificios 
de papel mal fotocopiado.
Otras el centro del arrebato,
matizando confecciones
en cuerpos desamparados.



Tendría que haber comenzado
pero no se que hora es...



A turnos discontinuos,
hoy empiezo 
hoy lo dejo;
a turnos con el tiempo,
involuntarios esfuerzos,
inoportunos deseos.



No importa que sea tarde
voy a escribir sin demorarme.


Arte 3D de Meats Meier, animador e ilustrador freelance de Los Ángeles
(California).


lunes, 2 de febrero de 2015

Suerte de coplas

Tú estabas ahí sentado y no conocías el nombre de las cosas que iban a venir, o eso pensaba yo. Realmente no teníamos consciencia de que todo llega. Éramos incautos en estos devenires. Nos creemos libres deseando, cuando sólo somos prisioneros  de nuestros deseos; deseos humanos de amantes que anudan sus vidas con un lazo corredero del que más tarde o más temprano tendrán que desprenderse. Nuestros cuerpos mortales perecen. Nuestras mentes abstractas viven para siempre en el aire que algún día exhalamos y más tarde, al tiempo requerido, volvemos a inspirar.
De ti me queda el murmullo de tu aroma y lo que quise olvidar. Me queda la impronta de las noches sin dormir, para bien o para mal. No puedo dejar de pensarte y quisiera más y más de ti. A veces pienso que te escuché poco, porque a poco me saben los recuerdos y mi necesidad es otra. Mi necesidad es volver a la puerta de entrada de tu vida, a los mejores años de la mía, a tu salud o a tu enfermedad,  a tu lado, a tu aventura escrita sobre la piel de mis labios.
La vida fue tan dura contigo. Tanta vitalidad fue consumiéndose como una cerilla en mis manos dejando un simulacro de ti.
Mi cabeza dolorida se castiga con los vacíos que has ido dejando. No quiero llenarlos. En esos espacios lloro, grito, pataleo y sangro gotas del amor que me has ido dando. Gotas que llueven sobre mi pelo que tanto has enredado. No quiero llenarlos.
Muchas veces quiero contarte y canto. Vivo entre coplas robadas y versos musicalizados. ¡Que acertado el refranero con sus dimes y "diretes"!: "Quién canta su mal espanta". Y así, cantando, mi alma te alcanza , me da fuerzas ante tanta asechanza que día a día me surge, y que tú, sentado ahí, hace algún tiempo ya me advertiste, y yo, sonriendo, sólo veía tu cara cuando tu razón hablaba.

Jugué y todo lo aposté
a la suerte de tu querer,
 entera a ella me  entregué
convencida de no perder.

Gané tanto como amé
y amé cómo si no hubiera fin,
por un amor como aquél
adicta a este juego me vi.

Pero ganar y perder
son caprichos de la suerte
y sin que pierda el querer
gana a caprichosa la muerte.

Mi suerte fue quererte
y tenerte aquí a mi lado;
mi suerte fue tenerte
pero ahora se ha acabado.




El  desafío, pintura al óleo de Marina Dieul,  Francia 1971.