miércoles, 17 de diciembre de 2014

Estertores

Utilizaremos el color de nuestros labios
para morderle a la vida en su regazo
y cuando emane de su herida lo insensato
beberemos como versados borrachos,
ebrios de obscenos hedores,
sucumbiendo al galope de su tiento;

 y nuestras manos, asistidas por hordas pétreas,
perseguidoras de concupiscencias y locas,
regresadas de añicos hechos viento,
arrasaran viperinas la hermosura
de las líneas contracorriente
que los años dejaron en nuestra frente.

Jadeos ahogados sin salida,
relojes y cadenas de sucesiones que pesan 
sobre las mesas sin cena,
dilataciones roncas de una angustia promiscua
que en breve rompe aguas 
alumbrando ojos que no quieren saber lo que pasa.

-Señores pasajeros, próxima estación: 
Estertores, 
su última parada.

Jacek Yerka, Polonia 1952

lunes, 8 de diciembre de 2014

Periplo

Qué sabe Dios 
de tus panes y de mis peces, 
de los ángeles que se estrellan 
sobre el musgo de los belenes, 
del apóstol número trece 
o de los caminos verdes 
que a Roma no llegan siempre; 
de los esclavos clavados 
en las puertas del Edén, 
de la rosa de los vientos 
que crece en este burdel. 

Dime qué sabe él de María 

que escapó a Alejandría, 
qué sabe de Sinuhé 
y sus santas verdades de papel;
qué sabe de los cubiles 
donde sueñan los gentiles,
qué sabe de tantos Pinochos
convertidos en niños de corcho.

Pregúntale dónde almacena 

tan pretendido saber,
dónde guarda las esquelas 
que publican los diarios
con la que construye barcos
para salvar a Noés;
dónde lava los manteles
que tiende en los laureles 
de los que no tienen qué comer.

Dime qué sabe Dios 

del elefante gigante de Napoleón,
del invierno de los miserables 
tan fríos de corazón,
de Castaneda o Rimbaud,
del peyote, de la absenta 
y del hachís,
qué sabe él de sentir 
el fuego del infierno
en la herida de existir. 

Qué sabe Dios de vosotros,

de los que hicisteis la "mili" 
o de los que nacisteis en abril;
dime que sabe de Asturias 
o de la patria de Martí
convertida con el tiempo 
en otro muro de Berlín;
dime qué sabe de las contiendas sin fin.

Qué sabe él del aire 

que se respira en Bagdad;
qué sabe de los amaneceres 
que despiertan los pinceles
de hombres y mujeres 
encerrados  en su ciudad,
qué sabe del fruto de sus antojos 
y de su eterna soledad.

Qué sabe Dios de mí,

de mi enojo, de mi gozo
y de mi pozo;
qué sabe Dios de tí,
del esbozo de tu perfil;
qué sabe él que no se yo
de las lágrimas de Ryden de color rojo,
de los pequeños olvidados de Buñuel
o del paradero del maldito Anglés. 

Dime qué sabe Dios de su poder;

qué sabe de los ojos de las agujas
que no pueden ver,
del canto del cisne,
de la danza del fuego 
o de Gardel;
qué sabe él 
de los que buscan su rostro
en el retrato de Dorian Grey.

Qué sabe Dios de los nuestros,

de los vivos y de los muertos, 
de esta torre de Babel 
que edificamos al revés; 
qué  sabe él  de la fe
con la que se acerca el sabio
a las fuentes del saber;
Qué sabe Dios 
de los que nos cuesta creer
y sin embargo
en noches de llanto aciago
nos encomendamos a él...

...qué sabe Dios de esto que escribo 

sin saber nada de él...
 "Hija del diablo". Óleo sobre tela de José Luis López Galván,
 Guadalajara (México 1985)

sábado, 6 de diciembre de 2014

Aún me amas...

Aunque ya sólo tengas nombre
y tu cuerpo sea el salobre
residuo de las llamas,
yo se 
que aún me amas.

Aunque tu voz sea sólo el brillo
del blandir de mi cuchillo
o de una  onda sobre al agua,
se 
que aún me amas.

Aunque ya no exista el tiempo
ni de tus caricias ni de mis besos,
ni de las pláticas enamoradas
yo se 
que aún me amas.

Aún me amas,
porque te asomas a mi alma
y desordenas la lana
de mis corderos al alba,
esos, que cuando los llamas,
quieren ser tu trigo, tu flor y tu rama,
esos que tanto te aman
aunque la muerte sea tu dama.


Óleo de Vito Campanella, Italia 1932, vive en
 Buenos Aires desde 1955.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Impenitente

Quien haga sufrir a mi sombra
tiene los días contados
porque de hombres que se creen gallos
marcadas tengo en mi espada
más muescas que vicios humanos.

Atentos a lo que proclamo

que lo que es de mi competencia,
siendo fruto de mi esencia,
bien conoce el lado amargo
cuando expira mi paciencia.

No contaminéis el viento

que balancea sus emociones
transformándolas en ficciones,
cuentos, rumores o engaños,
que tengo reunidas a mil legiones;
preguntadles a estas extensiones
cómo devora mi cólera
plumas, crestas, patas y uñas
de elementos bravucones,
sean gallos o gallinas.

Que no me vengan a buscar,

que ni siquiera lo intenten,
que ya voy yo impenitente;
que no me queda lugar
para indultar al que te ofende.

Juana de Arco de Aleksander Korman, Polonia.
Técnica: pastel sobre papel. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Tu palabra

Las personas son parecidas a las palabras,
casi igual que ellas han nacido.
Unas son préstamos de otras;
otras son sólo derivadas.
Existieron algunas muy primitivas
y de ellas todas han aprendido.
Demasiadas personas resultan compuestas 
y muy pocas quieren ser sinceras.

Hay personas que saltan sobre las palabras
como si saltaran sobre charcos,
con la alegría de los niños 
que no entienden de vocablos,
son  palabras amables,
elementales, independientes,
creciendo espontáneas
entre tu lengua y mis dientes.

Tú, eres palabra sencilla,
sin demasiadas vocales
ni consonantes mayúsculas;
palabra que cruza el río
sin rozar el viento, sin sentir el agua...
... aquella palabra escondida
tras el borrón de mi mano,
palabra marcada en papel cuadriculado.

Eres pensamiento sin rumbo
describiendo una estela
sobre mi piel de arena,
motivo ornamental de mis cuadernos mudos.

Tu palabra es mi equilibrio,
tu persona el contrapeso requerido.

¡Ay, amor mío! 
¡Que palabra tan bonita es tu palabra! 
No la borres de mi boca aventurera
que tendré frío.

Ilustración de Oscar T. Perez
http://oscartperezilustracion.blogspot.com.es/






viernes, 21 de noviembre de 2014

Amor

Tengo clavado en los huesos
y entretejido en las ramas
un amor que me desgrana.

Querer quisiera la mente
no conocer esta suerte
por la que mi voz declama.

Sinapsis de las entrañas
en los espacios sin calma,
provocando sensaciones.

Dilatados cuerpos celestes
con su brío incandescente
iluminan estos sepulcros.

Siento una sombra en los techos,
humo de amor que se escapa
de la combustión del ánima.

Querer por querer quisiera 
que al corazón llegara
de aquél por el que suscribo.
     

Tengo y siento esta emoción,
pero por querer... quisiera
ni sentirla, ni tenerla.

¡Amor, rompes mi espalda
con tan excesiva carga!
Amando, sin que amado haya.

Esperándote, collage  de Randy Mora (Colombia 1986).








martes, 18 de noviembre de 2014

Todos quieren...

Todos quieren ser poetas,
ratones de las cloacas del alma,
alarifes de las palabras,
traficantes de alucinógenas rimas;
poetas de la cintura
que rodean con la mano,
poetas de lo divino y de lo humano.

Todos quieren...


Quieren ser trovadores,

pajarillos de las ramas altas,
cocineros de los sinsabores,
viajeros de los lugares
omitidos en los mapas,
soñadores del deseo
pintando cuadros que leo.

Todos quieren...


Deberíamos ser todos poetas,

porteadores  de  estiércol y rabia
para saber lo que pesan estas maletas,
pasión, incertidumbre y sospechas;
cazadores de gritos al alba,
presas de melancolías "al dente",
discípulos de las orgías de los ausentes.

Todos quieren...


Todos quieren ser portavoces 

de las sentencias del corazón.
Todos deberíamos ser, 
sin reservas ni excepción.
Todos quieren ser poetas, 
también yo.


La reproducción prohibida (retrato del poeta Edward James)
 de René Magritte, Bélgica 1898-1967.



miércoles, 12 de noviembre de 2014

El diario

Largas melenas 
enredadas.

Aspiraciones de cabezas 

desiertas.

Días que trascurren desde los labios
al humo del suburbio de mis manos,
repetitivamente 
pero sin monotonías,
directamente atonales 
y enfermos
de tu ausencia,
en una sala de urgencias 
al gota a gota enganchados.

Días que pasan,

que pasan de largo
subidos en rápidos verbos,
huyendo, 
escapando
hacia una línea convergente,
corriendo por los renglones.

Días de diario

sin calendario.
Días,
días que son de trapo
y con ellos 
me tapo.



El Dueto, de Gerrit Van Honthorst  Utrecht  
(Paises Bajos), 1592-1656.


martes, 4 de noviembre de 2014

Ciega esperanza



"Hope" de George Frederick Watts, Londres 1817.

Bebamos de ese afrodisíaco,
el vaho en los labios
de las ventanas.

Te oigo,
aunque creas que no escucho.
Y escucho...

¡Ven,
agrúpate conmigo y las palmeras
en la orilla de este mar!
¡Ven
y bebamos el vaho en los labios de las ventanas
una vez más!

viernes, 31 de octubre de 2014

Tarde de verano

Era el principio del verano
y allí, al fondo,
no existía otro mundo paralelo
sino la entrada principal de nuestros sueños

El viento quería llevarme a tu lado
pero el azul del cielo me había atrapado;
las espigas sencillas que adornan el campo
saben muy bien de lo que hablo.

- Viento, ¿que le hiciste a la tarde?
- Ya no me acuerdo, sólo se que te oía
pero muy lejos.
- Sol, ¿que le hiciste a la tarde?
- Yo tampoco lo recuerdo, sólo te vi pasar
fugazmente entre tus lamentos.
- Y vosotras ¿también os habéis olvidado?
- Nosotras si el viento sopla
nos balanceamos
y si el sol reluce
mudamos el verde por el dorado,
¿ de que tenemos que acordarnos?
- No importa, ya lo he entendido,
una tarde de estas  quizá el dolor sea más liviano...

...era el principio del verano
y allí, al fondo,
una inmensa oscuridad.

"Cantico delle anime" de Roberto Ferri (1978), Italia.










miércoles, 29 de octubre de 2014

El suicidio de las palabras


Un rasguño,
una reseña,
unas palabras sentadas
en el borde de la bañera,
cicatrices en un pastel
que nadie a la boca se lleva.
Un camino,
una leyenda,
unos árboles esperando
que se desborde la acequia,
paisajes en un papel
con hemorragias de tragicomedia.




Pintura sobre lámina antigua de anatomía humana de 
Troels Carlsen (1973), Dinamarca.


viernes, 17 de octubre de 2014

Recíclame


Reutilízame 
si ya no te sirvo
para subir a una lágrima
y reírte del mundo.
Rescátame
del fondo de los inservibles 

seré el papel auxiliar

por donde corren tus ocasos.

Hazme un silencio entre tus escombros

y recíclame.
Sírvete de lo que fuí
y de lo "en que me has convertido".
Sálvame de los absurdos vertederos del olvido...


Edipo 25, original de la novela collage
 "Una semana de bondad"
de Max Ernst , Alemania 1891.

jueves, 24 de julio de 2014

Tótem


He robado a la sombra de la araña
su instinto depredador,
convirtiendo el cenit consternado
en el firme infinito de mi voracidad,
infligiendo a las moscas y a los grillos
torturas propias de esta nueva identidad.
Ahora soy la madre del ayer y del mañana,
el instinto protector
que elabora con brillo de seda
la red que sostiene la vida,
de la que pende la muerte.

Hago y deshago.
Creo y destruyo.
En el equilibrio se inspira mi paciencia
y en la ilusión 
crece mi conocimiento.

Sí, he robado,
pero por amor;
por amor me he convertido en asaltante
manteniendo la cadena 
de este ecosistema.

Por amor,
y sólo por amor,
he forjado una armadura
con ocho apéndices arponeros
que mantienen mi alma a la altura
de la verdad intangible,
de la fe del que no pertenece,
sino la del que permanece.
He tomado una parte
del todo que nos precede
convirtiendo este propósito
en concepto universal:
Amor como principio,
Amor para la eternidad.



Ilustración de Beatriz Martín Vidal, 1973 Valladolid (España).



sábado, 21 de junio de 2014

Incineraciones

No sólo arrojamos al fuego
lo que nos seduce al olvido,
el lastre que nos sujeta
al cuerpo de una ballesta
que queremos dejar atrás,
como saetas
destellos
puntas eléctricas
que prescinden de la resistencia
que les hace deleznables;
esas cartas,
esos trajes,
esos muebles que no encajan
o las pruebas que nos puedan delatar.

Al fuego lanzamos nuestras almas,
que arden con facilidad,
cuando amamos sin limitaciones
más allá del bien y del mal,
y en combustión permanente,
como soles que nunca se extinguen,
consumimos nuestras ansias
como si no hubiera un mañana,
que en realidad, no lo hay.
El mañana ahora no existe,
pero cuando existir pudiere
será un presente furtivo
y pasará,
siendo un ascua sobre cenizas
rescoldo del fuego interno
que guardamos con tenacidad.

No sólo empujamos al fuego
la desdicha y la desazón,
el éxtasis del deseo
y su efecto reivindicador;
al fuego precipitamos 
los efímeros contratos
que firmamos con la concepción,
principio de nuevos finales 
sin remisión,
crepitantes 
circunstanciales
que emergen del fuego de dos
para acabar reducidos 
a la llama de una vela
que lagrimea y esboza 
sombras de humo que tiznan
los albores de un paredón.  


Daniel F. Gerhartz, 1965  Kewaskum  (Wisconsin).


lunes, 26 de mayo de 2014

Criterio

Esta necesidad de cerrar caminos

con el nombre patético de la incertidumbre,

de sentarse  junto a las valquirias

en las azoteas sin vistas al deseo de la razón;

este menester,

en el que aplico mi indigencia de rapsoda

con la lengua suicida del que no dice,

es un precepto en el agua

de la profundidad  en que vivo,

porque no hay más verdad

que la que se hunde conmigo,

ni mayor necedad


que flotar en el olvido.



"I was unaware", pintura de Drew Young, Vancouver (Canadá).




jueves, 22 de mayo de 2014

Pan con chocolate

La vida merienda pan con chocolate
cuando pronuncio su nombre,
y entonces
los chavales que juegan con la muerte
no tienen más remedio que volver a casa
y esperar,
esperar como luciérnagas 
a que caiga la noche.

Cuando pronuncio su nombre,

exclusivamente,
me siento recitar,
y recito con los ojos hinchados de silencios
desde la discordia sigilosa 
de los cuerpos celestes,
desde la atracción psíquica 
de la unidad.

Los muchachos hacen trenzas clandestinas 

con el aliento del tiempo,
y es cuando la vida
sólo es una señora en exceso maquillada
sin claridad ni expresión,
una mediocre licencia, 
un permiso de residencia
en una excrecencia mohína.

Cuando pronuncio su nombre
no le hago regresar;
y como inexperta poeta 
declamo
donde debería bramar, 
maldecir y reprobar 
a esta puta vida que viene a merendar
pan, chocolate y su nombre en mi oquedad.



Ilustración de Beatriz Martín Vidal, Valladolid 1973 (España). 








viernes, 25 de abril de 2014

Cuestión de lugar

¿Dónde está todo aquello que viví,
lo que ya no tiene nombre,
los aciertos y los errores,
el paisaje de los días
cuando el otoño más largo
era la ropa extendida
sobre el suelo del jardín?,
¿dónde los juncos entretenidos
con el aire, con el río,
aquellas banalidades humildes
que llenaban los momentos
entre el almuerzo y la siesta
sin conciencia de este hastío?
¿Dónde quedó?
¿Dónde lo he metido?, 
¿en los bolsillos de lo que he sido
o en las palabras que ya no digo?



"No way" de Lohmuller Gyuri,  pintor autodidacta.
Rumanía.

miércoles, 23 de abril de 2014

Azahar

Azahar,
aroma de niñez
preñada de blanca ilusión,
caminito de perlas
que borda la inocencia de la mañana
en la zona oscura de la inspiración,
donde la materia prima
es la mueca irrisoria
de un payaso enloquecido
haciendo malabares
con pedazos del corazón.

Probablemente

donde cabe una espina
también hay sitio para escuchar
esas voces pueriles
que corrían entre naranjos
iluminando con sus estridencias
la insensatez de la vida;
y escondida entre las ramas
alimentarse de la fragancia
dulce y nívea de la infancia
en un Levante, hoy marchito,
de vertederos y alambres,
cautivo de la civilización.

Sedante perfume

navegando en las acequias,
nuestros juegos sencillos
de agua cristalina y fresca;
todo era nuestro
sin saber que lo era,
embriagados como abejas
de esta esencia de pureza
que vuelvo a sentir tan cerca
tan lejos de lo que soy...
...esperpento de la primavera.

Azahar,

no me vuelvas a buscar
que me envenena tu néctar
y mi mente ya no acierta
a vislumbrar la realidad;
que sólo quiero olvidar,
y tú me traes remembranzas,
ramitos de ácida esperanza
para adornar esta espina
hija de un albo rosal...
...y aquí, no cabe nada más.



Christian Schloe, Austria.


miércoles, 16 de abril de 2014

En ti

En ti vacié mis ojos
cuando tu boca
era mi casa,
por eso ahora, aunque no lo creas,
ya no puedo ver.

Quiero traer a la vida
los mismos recuerdos muertos
de cuando mis ojos veían,
pero una mano muy fina
rasga el cielo sin esfuerzo
y en lugar de sangrar azules
nacen otros niños ciegos;
lloran sobre mis brazos,
huérfanos,
sin documentos,
anónimos de las tinieblas
atravesando los muros,
entes de este lugar oscuro.
Pero lo más desagradable
no es la ceguera ni este vacío
sino que ando con ellos
sin saber donde me dirijo,
vagando entre suposiciones
hacia un "no sé" que no existe,
fetiche de poderoso embrujo.

En ti vacié mi vida
y ya no encuentro mi sitio,
en ti,
mi amigo...
...y en cada latido 
muero contigo.

Stephen Cefalo, nacido en Alemania,
viviendo en Estados Unidos.

miércoles, 2 de abril de 2014

Sensación

Lo que no lloran los ojos
llueve sobre las palabras.
Lo que no dicen los labios
recitan las hojas
que agita el viento 
de los verbos pasados,
calladamente,
en secreto,
como la semilla que germina
de la noche a la mañana
bajo la afortunada tristeza de la luna.

A pesar de todo

soy feliz,
de la misma manera
que un árbol extiende sus ramas,
porque mis raíces
se perpetúan en tu amor;
amor por instinto,
amor por derecho,
amor desde antes de que hubiéramos amado;
de la misma manera
que un árbol deja caer sus frutos,
porque caduca su ciclo,
perpetuando su especie...

...ufana sensación

grabada a hierro
en la corteza de este corazón...


Pintura de Mike Davis,
 polifacético artista de California (EEUU).





viernes, 14 de marzo de 2014

EL ÚLTIMO BAILE


   Han empezado a calmarse los vientos y aún sigo frente al mismo montón de vasos a medio beber. Los botes de color languidecen, chorrean junto a los trapos atestados de aguarrás: cromáticos deseos desgarrados. 
   Sentada en el mismo lugar de la tarde anterior, como si aún estuvieras allí, el negro velo de la noche se ha confeccionado lentamente abarcando de lleno la monstruosa mugre que se instala fuera. Parece que no se desvanece la idea de dormir, un par de horas, pero no es así.
   La tenue luz de la mañana me llama. Mi voz emponzoñada araña palabras de las manos que limpian el polvo austero y rebelde que se engendra en las dudas.La rabia es una herida de sangre blanda, ideas afiladas que se deslizaban sobre las muñecas, virutas de estiércol, un impacto de dolor que inunda las sienes. La media luz se convierte en oscuridad infinita.
   El dulce sabor de la vida debió de ahorcarse en alguna parte de la que no tengo referencia y su lengua ha embadurnado las alcobas con un sentimiento amargo, un sabor enfermo, una fiebre imaginaria que se desplaza lenta hacia el dolor de la espera, un desfile de lirios sobre alambres tristes.
   
   Nunca fuímos a las plazas ni nos mojamos la piel en los surtidores. Allí solo había masas perfiladas en gris mohoso y alientos ambiguos, coreografías falsas. No nos hicieron falta para bailar hasta perder el sentidoPero el último baile no hizo más que empezar y una triste melodía  nos alejó del compás. Fue entonces cuando el aire, perturbado, se declaró vendaval.  


Tomasz  Alen Kopera, Polonia 1976.

Aceptar

Cuando uno acepta, 
irremediablemente,
que tiene que morir
no sé si tiene más ganas
de seguir viviendo
o de salir corriendo 
hacia ese momento
razonablemente verdadero.
Uno lo sabe,
no necesita especialista
que le informe de este suceso.
Quien se siente civilizado,
en contadas ocasiones
le da valor a este hecho,
porque todo le viene dado,
y exige su derecho
a no enfrentarse a su destino,
porque se cree dueño de él.
Algunos me tacharéis de fatalista,
o de tener una actitud derrotista.
Nada más allá de mi intención.
Aceptar
no es simplemente conformarse,
es, de manera voluntaria,
recibir y tomar,
conquistar y mejorar.
De los ojos de los que ya no son,
los que aún estamos,
aprendemos,
unos más y otros menos.
Morir
se muere un poco cada día.
Dejar de ser lo que somos
sólo es un instante;
quizá sea por esta circunstancia
que no sepamos vivir,
coexistir,
ya que instante y todo el tiempo
no aceptamos que es lo mismo.
Uno lo sabe
cuando deja de ser civilizado,
cuando se convierte en un asceta,
porque nada le viene dado,
porque no exige y se enfrenta
a su sino sin adueñarse,
viviendo razonablemente
de forma irremediable.

Pintura de Siegfried Zademack, Alemania 1952.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Susurrando...


Restos 
de un lobo sin manada,
murmullo de racimos que devoran 
y enamoran
subidos a las mañanas de este silencio
que pronuncia tu voz.

Susurros 
añadidos al alimento de mi alma,
sobras en ropa vieja que abrigan
y descalzan,
dobladas en los armarios
vacíos de tu ilusión. 

Escribo
porque entiendo el aullido que me alcanza,
el veneno que me daba
la mordaza de tu amor...
... y callo
porque en esta mesa no se habla
si no es para volver a amar
al que guardó las palabras
en el bosque de mi necesidad.

¡Benditos restos que suman susurros,
murmullos engendrando piedad!

¡Benditos asesinos de los suicidas 
que cuelgan de esta soledad!




Pintura de Zdzislaw Beksinski, Polonia 1929-2005

lunes, 17 de febrero de 2014

Entre hilar y tejer

Apenas soy un nosotros vagabundo
sujetando el hilo de tus laberintos;
soledad pluscuamperfecta,
añadidos del  pasado
de un sabor conjugado.

Apenas soy una ridícula Penélope

reteniendo el flujo de su destino;
boca de trapo,
tejido carcomido,
indecente constancia
de eterna fidelidad.

Apenas soy 

sin ser.

Y sin ser

soy lo que soy.

Apenas 

ruido de rosas rotas,
de rejas robadas,
de ramas resucitadas...
...reservadamente rara.

"Les feuilles mortes" de Remedios Varo, 1956.