jueves, 27 de junio de 2013

A las 8´30

A las 8´30
doliente de frío,
torneos de fuego
antes del suicidio.
A las 8´30
sentirte alejado;
mudar los colores
y atar al recuerdo
un nudo muy laxo
y así, poco a poco,
verlo cambiante,
verlo sufrir,
verlo muriendo
antes de morir.

Soledad radiante

como tu nombre,
pegada a los huesos,
amarrada al lumbar
paralizando el tronco,
y no andar.
No andar porque adolece,
no caminar porque también,
no escribirte porque enferma
el cuerpo ausente que te anhela.



Pintura de Tomasz Alen Kopera, Polonia.

martes, 25 de junio de 2013

La noche



La noche se caía
sombreando el muro
con un blanco helado
que amenazaba,
que cortaba la sangre,
que agazapado entre grietas
sudaba malas hierbas
y gris.



La noche se caía
rozando la tarde
que se quedó en la orilla,
con las ondas largas
vai-ven de risas
de violines mancos,
olor en tierra
de otros páramos.




La noche caía y caía,
la noche iba cayendo
y recogiendo lazos.
La noche caía y caía
y yo en sus brazos.



Serie Árbol de la Vida de Peter Mohrbacher (EEUU)
ilustración  del Proyecto Angelarium.

lunes, 17 de junio de 2013

1981

Si alguna vez pude ocultarte
la vergüenza de mi pecho
no me creíste,
pensaste en sólo aquella gota
tremendamente austera de mi pelo
y no me creíste.

Ahora te lo estoy contando,

y no me crees.


Ahora te estoy entregando
todo lo perdido,
y no me crees...

Allí quedaron las hojas grandes,

adormecidas por el otoño vago.
Allí quedaron las cartas
que no leíste, la venganza,
la gota
y todo lo que te voy contando.
Aquí, solo yo.
Hundida en el silencio de esta mesa,
relajada sin el éxtasis de tu orquesta,
tenebrosa y dando a luz
al hijo de la muerte temprana,
el que controla los movimientos de la noche
y asusta  a los sonidos primaverales.

Y recuerda
que si alguna vez te compuse unos versos
no me creíste.


Madeline von Foerster, San Francisco, U.S.A 1975.

sábado, 8 de junio de 2013

Todo en ti

Todo en ti
sabe a boca y secreto.
Las noches, oliendo a cuchillo,
se escapan entre tu voz
y mis pechos,
entre las manos que luchan 
para no morir,
para seguir siendo móviles
junto a los ojos breves.

Como náufragos
en medio de las llamas
y el violín estrellado,
dibujando un perfil,
nos perdemos para dentro.

Todo en ti

surge de la nada
para enlazarse a ciegas
con la tierra que nos soporta,
repleta de vid y desgaste,
que poco a poco y en fútil viaje
quiero ir apartando.

Todo en ti

asalta la mirada y desvanece.
Puedo seguir jugando,
y tú conmigo;
hacer palabras en tropel
ha dejado de ser bello,
tan sólo nos queda 
el orden de las cosas,
el sabor incierto de los besos.

(Valencia -1981)


Alexander Korman, Polonia.



El silencio

Limitose el silencio a no ser solo eso,
se envolvió de recuerdos 
y atado a los ruidos descubrió su otro yo,
peinándose las risas sorprendidas bajo el sol.


El silencio daba gritos desde la esquina
y me recordaba al chatarrero de ayer.
El silencio suplicaba luz
y se parecía al pecado oportunista.
El silencio poblaba la estancia
y su aroma coloreaba la vida.

Fotografía de Jean Agélou  (1878 - 1921), Francia. 
Sus trabajos se centraron en la fotografía 
erótica y el retrato

La tortuga amarilla

La tortuga amarilla tardó varios años en cruzar mi vida
y con su tono traidor alejó de mí la verdad.

Lo verde era trigo y el corazón cebada

en estos años de compañía tan vaga,
y el cielo, con su encantador bigote de algodón
decoraba los sueños del otoño.

Siempre esperaba respuestas,

pero el tiempo enterró las hojas en un cajón y...
ahora solo queda esto: 
un armario, una cama, tres retratos y
aquel recuerdo que dejó la amiga dorada.

-1980-
Recuerdo de una enfermedad de mi niñez.

Catrin Welz Stein, Alemania.

jueves, 6 de junio de 2013

Anorexia

Ya no me quedan lágrimas para este viaje
que es una marea negra con olas de otras horas,
cortina que agita el alma
que la sumerge y la eleva,
razones con alas blancas
sin desayunos de arena
que han vuelto a dejar su huella
en los platos de la cena.


Discípula de los altares sin pan ni peces plateados,
devota de los suburbios intrincados de la mente;
capucha de dos cabezas
donde la lluvia no cesa
provocando un temporal
de ideas enemistadas
que resbalan tras el cristal
que las mantiene encerradas.


Te dejaste sobre la mesa tus zapatos de princesa
para coronarte reina de las tardes sin merienda;
cuentos de afiladas hojas
que rebanan manzanas rojas
que tienen sabor a muerte;
perfectas imperfecciones,
remiendos que nada tapan,
castigos de una lista larga.

Collage, 
encontrado en la red. Laura Peres.