viernes, 24 de mayo de 2013

Manifiesto

Este incorrupto amor que florece
pendiente de las frágiles ramas
de la melancolía,
sin la gravedad 
de la manzana podrida,
a descubierto que en tu voz
no hay lejanía
sino laberintos angostos
que flotan en mis jardines,
donde tus palabras reverberan
los pasos de tu entramado destino...
... y a veces sola
nunca perdida,
sola únicamente,
me siento a la luz  y solo eso,
solo esperar el tiempo que vendrá luego.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 
Fotomanipulación de Marcela Bolivar, Colombia.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

viernes, 17 de mayo de 2013

Juegos del pasado

El juego fue de rubíes entre los dientes
de profetas, de abecedarios,
de señas cósmicas y miembros vivientes.

Por supuesto no hubo coros,

ni brindis.
Todo pasó de un cuerpo sudante e inmóvil
a un trayecto veloz
entre visible e invisible.

Me lo propuse y aquí está.
Una abominable nevada de juegos.
Uno tras otro,
Cargados de olvidos verdes y suaves
que ondulan entre las copas agrias de whisky.
Aún están ahí.

Los barrenderos recogen el desastroso paisaje

y lo montan ordenado y en su sitio.
Luego los vimos pasar
con resaca de vino,
con ojeras...
Pero: ¡ Que frío era aquel lugar !
Ofensivo, lleno de amarillos...
y una burla de jinete entre las piernas afelpadas.

Era la tarde segunda.

La primera fue ociosa y sin trama.
No hay nada de ella,
igual que el alcohol 
ya ha salido de este cuerpo.

Luego vendría la última tarde 

llena de Alicias y hongos,
cayendo a distancia
a lo largo de una verdad tan ligera y cierta
como la extensión de la noche.
                                Aquí la ilusión era otra...


-Año 1982- Fin de semana



Ilustradora Siyu Chen, (China),
actualmente residiendo en Alemania
.

sábado, 11 de mayo de 2013

Esencial

Estoy queriendo escupir la tierra amarga
que me dejaste aquella noche,
y no puedo expulsarla
porque mis raíces fuertemente saben
que no quieren olvidar.



Esa madre nos dio la vida y se marchó,
y luego vino al cabo de los años
reclamando a sus hijos,
como si no existiera padre
a quién pedirle permiso.



Ahora ya no hay quién me diga
que estos campos de amapolas
son el pulso de la vida.



Ahora soy la hierba que crece
al lado de tu infinita sombra,
el frasco sin esencia de tu soledad.



Pintura de Tomasz Allen Kopera, Polonia 1976.


jueves, 9 de mayo de 2013

Introspección

Parte de la tarde
se quedará encenagada,
en el fondo
oliendo a gris y desengaño.
Arañándose los pechos con las uñas
en un vaivén de narciso,
en un quererse egocentrista 
se mirará de lleno el alma.

Y se verá,

como esos seres que la hacen muda,
como esos seres que la desguazan,
como esos vivos que se ven, pero no hallan nada.

Con su dolor de ninfa
y el cuello alargándosele
hasta las alturas,
se verá, pero no hallará nada.
No encontrará nada.
No buscará tampoco,
ni se arrimará por hoy
al deseo interminable de gozarse,
de lamerse el aire que la agolpa.

Todo exiguo,

todo vano,
todo en un haz de nadas
flotante en tardes de dos a cuatro;
mientras sus colores
le flagelan la piel
y la hacen más bella...
Y cuando se la lleven,
lejanía profunda y besos,
como esos seres, como esos vivos,
entonces serán iguales
y ella como ellos...


-1982-
Pintura de Mitch Griffihs, Inglaterra 1971.


Vuelven las palabras

Después de todo
sigo siendo el rincón de vidrio, 
la esférica forma de las cosas;
piedra que golpea la pared desnuda.

- Hablar de ti,

es rozarse los nudillos en las esquinas,
penetrar en el blanco.-

He caído del delirio;

Arrancando las pupilas del absurdo
he frenado la mente tantas veces como noches.
Criaturas de piel acercándose,
puertas que no existen
abriendo y cerrando la quimera.
Día a día la inapetencia,
cada ojo odiándose las lágrimas...

- Ahí estás tú,

callándolo;
el mar aún retrasa su viaje...-

La derrota siempre me llega a escondidas;

y era cuando uno u otro
soportaba lo inexplicable.
Dos seres en desbandada
huyendo de la asfixia.
Yo era el rechazo voluntario,
la espuma de los besos.

- Vuelves tarde pero aún es tiempo de golpear las teclas,

de hacer borrones,
de levantar la cabeza ante las palabras.-


Pintura de Siegfried Zademack, 
Alemania 1952.



lunes, 6 de mayo de 2013

La nave

Esta cápsula errante, hermética y traslúcida,
nos conduce a su antojo;
como una madre nos envuelve y arrulla.
¡Hijos de la misma noche
miremos detrás y a los lados
pues cerca de nosotros
están los no deseados!

Avanzamos sin pedirlo, 

provocando y abreviando el tiempo de llegada.
 ¿No los ves?
Parece como si quisieran arrancarnos la sed
y son de papel 
las manos que utilizan;
papel hecho carne para mentirnos.

Miremos detrás y a los lados,
pues esta nave que nos transporta
carece de proa,
adelante significa hacia la ausencia,
un "no saber" en forma de amenaza...
¿No los ves?
Están detrás y a los lados...
...Tampoco ellos saben lo que nos espera.


Salvador Dalí, Figueres (España)


La angustia

Cuando llega está hora, y la otra
y la que se queda atrás,
es cuando más lo siento.
A un lado los mocos y un sin fin de lamentos,
que no son pocos y ruines,
como este verso que inconsciente
me está perdiendo el respeto,
me está endemoniando a cada golpe,
a cada palpitar confuso
de corazones lerdos y vagos.

Luego, tras de mí,
la falsa respuesta a todo lo creado,
a todo lo que creemos...
Y como saliendo de una gran fiesta,
la muerte,
borracha y despeinada
vaga de esquina a esquina,
sin torcer,
sin ahogarte de pronto para no hacer daño.

Te suben los calores a la cara,
se te hielan los pies calzados,
y por fin el grito sordo
como la "p"; como la "p" de parásito,
como la "p" de puta,
como la "p" de impuro
que se queda a mitad para que la oigan menos;
para que no se le note el desprecio...

Cuando llegan estos días cargados de nada
vacíos de cosas,
es cuando más lo siento...
Siento cómo me rebajo,
como me arrastro
y como me lloro;
repitiéndome por repetirme:
"No lo hagas"
...Luego la  angustia...


-1982-
Santiago Caruso, Ilustrador de vanguardia.
Argentina 1982.


La niña perdida

Sobre la lluvia
se revuelve la noche en una ventana.
Tapizada en agua
se difumina la silueta de la niña.
Alguien la mira desde el exterior,
quizá sea el viento,
o la calma,
o simplemente la noche...
Entre tanto
creerá en su imagen,
y se levantará
a observar las perlas;
hacia el mar se perderán sus ojos
que viajarán intranquilos sobre una ola
que le recuerde cuentos.
En la arena,
gota a gota,
irán derramándose sus ansias
y soñará entre las conchas
con resbalarse igual que esas lágrimas del cristal,
para recorrer un camino transparente,
para no tener ojos que se le pierdan
ni en el mar,
ni en el amor
ni en la pena...


Acuarela de Santiago Caruso  (2007), 
Argentina.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Yo soy de los que escriben

Se agota la benevolencia  de los oídos suspendidos...

Algunos callan
teniendo su tejado inundado de palabras,
otros hablan
y se convierten en pájaros intempestivos,
revolotean
pereciendo en los ombligos.
Hay quien murmura,
esos no tienen cura.
Están también los que gritan,
proclamadores en ristra,
socios de la garganta
operada de afonías.
Los hay que oran
y repitiendo plegarias
a nadie estorban;
de estos mismos los hay que prorrumpen
siendo cola de escorpión,
veneno entre los dulces.
Ciertos dicen 
que no se abstienen los que dialogan en su mente,
que la quimera les puede,
son peces que se resbalan,
ángeles que nadie quiere.
Aquellos de allí, son calumniadores,
susurradores ocultos,
recitadores transversos,
ácidos esperpentos
vociferando cemento.

Yo soy de los que escriben,
escuchando a los que callan
sin entender a los que hablan,
huyendo de los que murmuran
sin olvidar a los que gritan.
Versifico al orar y
prorrumpo sin altar.
Recito a los que dicen
para buscar a los que dialogan
retando a los encofradores 
que me quieran encontrar.


Duy Huynh (Mistakes Are The Portals Of Discovery, 
2013

Al despertar


Ya no me deja el sol

ver tu cara por la mañana,

sus rayos tropiezan

con el oscuro de mi espalda;

y quiero tener ojos

que miren al suelo

por si acaso en algún charco

diviso tu reflejo.


Esta ceguera prestada,

muda de ecos amarillos,

ha echado las cortinas

para no oír lo que escribo.





 Catrin Welz-Stein, Alemania 1972. 
Arte digital.