martes, 30 de abril de 2013

Palabras

Las palabras que salen
de esta boca
no son ciertamente palabras.

Se diría poco

si quisiéramos explicarlas;
son paseos entre los dedos,
bajo los pechos,
acacias del norte 
y en algún momento
son borrasca y al final 
la calma.

Son lo que no pudieron ser ayer.


Sólo están de paso

golpeando la melodía,
agrupadas frente al mármol,
saludando
como pañuelos de tren.

Las palabras que salen 

de esta boca, 
seguro llegan tarde...
No servirán para nada;
ni para quererte más
ni para observarte.

No servirán para nada,

seguro que llegan tarde.

Albert  Soloviev, ilustrador , España.
http://www.albertsoloviev.com/


Al encuentro

Oscura de soledad radiada,
entre nubes rastreras y 
fuerte sudor gélido, llano, yerto 
de tierras rojas.

Piedra de hielo resbalando

a solas, sin más intento que el silencio
rancio y postrado
ligado a la cintura,
vueltas y vueltas;
velos negros borrándome el rostro.

Niego la luz y de las manos

un halo raído se escapa, se escapa...
Niego la vida y se acerca la guadaña
lanzando gritos,
sangrando el aire acostado en la cama.

Grupos de ondas se reblandecen,

se vuelven agua de océanos
cayendo de las fuentes;
se abrazan y
su sombra es la de uno.

En lagos de esferas, a ciegas,

al encuentro de tus globos,
más inmensos,
iguales en peso y maneras.


"Wreck". Arte digital de Gyuri Lohmuller, Rumanía 1962.



Miserables en noviembre

Cuando los verdes 
en colores de otoño se pongan tristes,
se ahogarán al sol;
se hablará, en la tierra, desde lo lejos
de los nombres salpicados,
de la saliba espesa sobre el mar.
Y tardará poco en cerrar los ojos,
estrechándose el pecho entre los brazos
de frío,
de compasión,
caminando sobre el suelo de cartón
gritante,
chocante,
necesario en noviembre.
Cualquiera lo mirará tendido
y en el fondo
tratará de alcanzar algo más que la luz,
algo más que vosotros,
tan formales,
asidos a la vida como por encargo.



"La voz de los amos" Ilustración de
Santiago Caruso, Buenos aires (Argentina)

En compañía

Sonidos que se disuelven,
intranquilos,
junto al alcohol y las sonrisas;
muertos entre las fotografías,
vivos entre sollozos y lamentos.
Mientras, la esquina opuesta
se tapa los ojos,
se enmascara con culpabilidades.

La mano dulce y temblorosa de la tarde
cae sobre nosotros,
se acomoda silenciosa,
nos distrae.
Saltan libres en el aire
las penúltimas bocanadas de tristeza,
y la oscuridad
va venciendo, en combate frío,
a la tarde.

Por entre las miradas exiguas
nos va enfermando el corazón,
silbamos con aire imaginado de poeta
y nos conformamos con colorear el ambiente.



Parade, óleo de  Liu Liu, 1957 Norte de China.


viernes, 26 de abril de 2013

Precipicio

Estos andamios 
que andan sujetando
los pasos que doy
son la única estructura
en la que apoyo mis dudas;

son tan elevados
que en ocasiones
no distingo el lugar
donde los he anclado,
no se si el terreno es firme
o si son arenas sutiles
que cambiarán con el viento
y dejarán a estos hierros
como un cojo instrumento.

¿Quién nos vendrá a decir
qué, de alguna manera,
volveremos a encontrarnos 
en el diamantino intento
del control de este equilibrio
o en la inclinada ladera
de esa duna que postrea?

...Son tan elevados 
que nadie se acerca
a este precipicio...


Jaroslaw Jaśnikowski, Legnica (Polonia 1976)

La cal y la sal

Cal,
y a la luz los hombres,
cargados de lamentos y hambre.
Todos consagrados,
todos ignorados
casi descalzos sobre las ascuas,
haciéndose duros
temibles,
asesinos diarios.
Sal,
y en la arena las mujeres,
como los toros
a las cinco entregándose.
Todas consagradas,
todas ignoradas
casi ahogándose entre las olas,
haciéndose agrias,
maliciosas,
asesinas diarias.


Estatuas de sal de Salvador Dalí,  (1904- 1989) Figueres, Girona (España)  

El espanto

Cuando llegue el espanto
he de mirarlo entero,
sentir como me roba la voz
y las manos;
sentirlo en mis pupilas
y ser otro espanto
entre su miedo.


Cuando llegue el espanto,
estaré lejos,
tan sólo lograré verle
las puntas de su mudez,
la tierra que arrastra
besándole el pubis y la boca.


Cuando llegue el espanto,
estaré sola, y
en su lejanía será
como un insomnio,
como incompleto,
como el último ladrido
en mi locura.

   Clarividencia de Paul David Bond, Guadalajara (México 1964)

Ahora escarcha

Caminando
a la escarcha
se le ven los pasos
y las miradas;
trinar de frío,
calma helada.
La escarcha camina
de espaldas al monte;
sube la senda,
vuelve su goce:
trinar de frío,
calma helada.

La mancha blanca

sigue subiendo,
sube a las faldas
y luego al pecho.
Bate la escarcha
su velo en el suelo,
cubre la hierba,
encanta la tarde y
encanta al tiempo.

La escarcha se vuelve

color de cielo;
trinar de frío,
la calma dentro.
La escarcha está loca
en este febrero.

En el huerto,

la escarcha,
se acaricia al vuelo,
se tiende al silencio
de los ojos muertos.
En el huerto, la escarcha,
es escarcha y no cielo;
la calma dentro,
el frío denso.

La escarcha loca

se viste de acero,
se pule la cara y
se aleja del verso.
La loca escarcha
en el sendero,
en la noche borrosa,
en el inicio de luna
y sobre mi cuerpo;
la calma densa
y el frío dentro.





jueves, 11 de abril de 2013

El espejo


Frente a este espejo
nuestro amor fluía
como íntimo reflejo
en oración cada día;
besos de ida y vuelta
de gaviotas de porcelana
anidando en escolleras
tan cercanas como lejanas.

Suele ser un balcón

donde mirar el paisaje,
metáforas de percepción
de este poderoso lenguaje;
esencias que se dilatan
de racimos púrpura y nácar,
panales de mil abejas
endulzando nuestras cabezas.

Esta fina luna de agua

que duerme donde tu callas,
es mezcal que los dioses fraguan,
un cristal que atrapa las ánimas;
alientos, del otro lado,
del observador observado,
barquitos de papel mojado
que navegan hasta mis manos.



The toilet, óleo de Hemen Majumdar, India 1871-1948.



miércoles, 10 de abril de 2013

La pérdida


Embarcaba la mar a la luz del día,
embarcaba la mar a mi eterno guía.

Surcaba el silencio, surcaba la vida,
amenazaba al viento con su herida fría.

Y entre llanto y llanto su voz me decía:
- Volveré pronto, volveré amiga.

La canción del marino le llevó a costa librada
y con él su voz se alejaba, 
se alejaba...



Chistian Schloe, arte digital (Austria).

martes, 9 de abril de 2013

Simulacro de soledades


El brazo de las esperanzas

se cortó en el cristal de ayer,
y las soledades que cayeron
germinaron en el suelo del hogar.

Nacieron faltas de sueño

con el color y el amor imaginado,
con las palmeras de luz tímidas
entre el terciopelo de luna.

Crecieron siendo niñas

y en blandos encajes ahogaron penas,
y paseaban blancas por el parque
y se sentaban  en perdidos bancos de mármol.

Se abrazaron al silencio

cuando tuvieron edad
y se miraban en el espejo
cuando crecía la noche con ellas.

Las soledades eran bellas,

algo cargadas de carmín
con largos cabellos
que enganchaban a la locura,
que se mecían en la tristeza
y la lluvia de lágrimas.


-1982-






Anónimo

Hoy volverá,
con el ruido del tren entre las sienes,
sangrando guerras inservibles.

Y me mirará, 

muy quieto,
y quizás me bese el alma
con una sutil voz de cristal.

Me envolverá en sus brazos,

y tal vez
me recuerden otras noches,
como hoy.

Se sacudirán el polvo

las silenciosas bocas
de los que esperan fuera,
mientras, los dos,
jugamos con las palabras.

Y yo le seguiré amando,

sin que lo sepa...

Hoy volverá,

con el ruido del tren entre las sienes,
aunque no se de cuenta de mi presencia...




Fotografía digital de Marcela Bolivar, Colombia 1986.

miércoles, 3 de abril de 2013

Encadenada


Elijo

la cadena que me ata
al elixir de tu mente,
la que condoliente
nuestro amor relata.


Forjo

eslabones de plata
que son brillos de tus ojos
mitigando los enojos
de tus camisas sin corbata.


Invento

candados escarlata
sin llave que los abra,
objetos-voz de mi palabra,
alijos de tu alma de pirata.



Paul David Bond,  Guadalajara(México 1964)